Sentate en una silla con los pies en el piso, o en el piso con las piernas cruzadas. La espalda derecha sin rigidez, las manos apoyadas donde caigan.
Cerrados, o entreabiertos mirando el piso a un metro y medio. Si te da sueño, mantenelos abiertos.
Cinco minutos por día sostenidos valen más que treinta una vez por semana. Si recién empezás, quedate en cinco o diez.
La atención se va a ir muchas veces. Notarlo y volver es la práctica entera, no una falla.
No evalúes la sesión. Levantate despacio y seguí con lo que estabas haciendo.